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Farmacos anticrisis

¿Qué ocurre cuando tu médico te muestra sus emociones?
¿Debe un médico mostrar sus emociones en consulta? Esta semana, una familia me contó que sentía que había “recuperado a su hijo” después de que las crisis desaparecieran y comenzara a moverse, explorar y comunicarse mejor. Ellos se emocionaron y a mí también se me saltaron las lágrimas. Pero la emoción también aparece cuando las noticias son malas y compartimos la frustración de que ningún tratamiento esté funcionando. Mostrar nuestra humanidad puede reforzar la confianza y el vínculo terapéutico, siempre que el profesional continúe siendo capaz de escuchar, pensar y sostener a la familia. Porque un médico no debería ser una piedra, pero tampoco convertirse en el protagonista de la historia. En este post repaso algunas experiencias con pacientes y familias, y también estudios científicos sobre este tema tan complejo, pero bonito, del que sigo aprendiendo cada día.

¿A qué saben los medicamentos para la epilepsia?
Una niña describió el sabor del jarabe de valproato como “nubes enfadadas”. Y detrás de esa frase hay algo clínicamente importante: un medicamento que sabe mal puede convertirse en una batalla diaria. Pruebo casi todos los medicamentos que receto para hacerme una idea y empatizar. Muchos niños aceptan encantados algunos jarabes y rechazan por completo otros, obligando a las familias a enfriarlos, mezclarlos o esconderlos en yogures y purés. Pero el sabor no es un detalle menor: puede influir en la adherencia y, a largo plazo, en que el tratamiento funcione. Un fármaco solo es eficaz si el niño consigue tomarlo, todos los días y en la dosis completa.