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Tecnología que cura... pero a veces aleja: recuperar la relación clínica en la era digital
En teoría, más tecnología debería equivaler a mejor medicina: diagnósticos más precisos, decisiones basadas en datos y tratamientos personalizados. En la práctica, muchos pacientes, familias y también los profesionales perciben menor satisfacción. La paradoja no es que la tecnología sea “mala”, sino que ha colonizado el espacio relacional de la consulta. Cada vez dedicamos más minutos a interactuar con sistemas informáticos de la historia clínica, formularios y mensajería, y menos a la conversación sosegada, la escucha y el examen clínico cuidadoso. No sorprende que aumente el desgaste profesional (burnout).
La paradoja de las últimas dos décadas: más tecnología, menos satisfacción
En los últimos 20–30 años, la implantación masiva de herramientas digitales ha coincidido con la compresión de las agendas y la proliferación de tareas burocráticas. En demasiados sistemas, las citas se han vuelto “fast-food medicine”: bloques cortos, muchos clics, poca conversación. Estudios de tiempo y movimiento muestran que el médico dedica <30% de su jornada al contacto directo en consulta y cerca de la mitad a tareas informáticas/administrativas, con 1–2 horas extra tras el horario para completar documentación (“pajama time”). Este desplazamiento del foco hacia lo burocrático se asocia a menos satisfacción y más burnout.
Además, en gran parte del mundo persisten tiempos por visita muy cortos: una revisión de 67 países halló que aprox. la mitad de la población mundial tiene consultas de ≤5 minutos en atención primaria (y rara vez >10–15 min), un contexto que dificulta la escucha profunda y el abordaje integral.
La propia dinámica de la pantalla importa: cuando la atención del médico migra al teclado, cambian los patrones de mirada y cae la sensación de empatía del paciente y la familia (¡como no puede ser de otra manera!). Incluso hay curvas de caída inicial de satisfacción tras implantar nuevas herramientas, que mejoran solo cuando los equipos rediseñan flujos centrados en la interacción (humana, que es la importante).
Por qué esto pesa más en neurología (y epilepsia)
Nuestra especialidad maneja problemas complejos que requieren tiempo: síntomas detallados, análisis de crisis, entrevistas a la familia, revisión de neuroimagen, EEG y genética, comorbilidad cognitiva/psiquiátrica y educación terapéutica. La carga informativa que procesamos hace que las herramientas digitales absorban aún más minutos y energía cognitiva si no están bien integradas, como ocurre en los sistemas sanitarios habituales. No es casual que la carga documental y el tiempo en sistemas informáticos se asocien a peor bienestar profesional también en neurología, y especialmente en los pacientes y familias que atiende el neurólogo.
No nos llevemos a error. Soy un gran defensor de la tecnología y la innovación, que nos ha traido diagnósticos más precisos y mejores tratamientos y oportunidades para nuestros pacientes y familias (para las “personas afectadas por epilepsia” en general). Pero si la tecnología nos lleva a tener consultas cada vez más cortas, menos conversación o mirada compartida, menos interacción humana en general, entonces no puede ser positiva.
Por eso nuestro equipo decidió “emanciparse” de los sistemas sanitarios habituales, potenciando la posibilidad de tener consultas más largas, con una simplificación de la parte digital, utilizándola solo en la parte que nos pudiera beneficiar, al paciente y su familia y a nosotros. Las videoconsultas han sido un avance muy importante en ese sentido, permitiendo tener un contacto visual y conversacional en muchos casos facilitando el acceso y evitando traslados para todas las consultas. La combinación de estos aspectos en equilibrio pensamos que es fundamental para un futuro de relación profesional-paciente-familia de mayor calidad.
Lo que sí funciona (y lo que viene)
Acceso del paciente a su historia y planes: bien diseñado, mejora comprensión y participación.
Telemedicina con criterio en epilepsia: niveles altos de satisfacción y mantenimiento de calidad cuando se usa para seguimiento y accesibilidad, reservando la presencialidad para decisiones finas, ensayos y pruebas diagnósticas.
Cuatro ideas prácticas (epilepsia/neurología)
Coreografía de la consulta: pantalla lateral o compartida; abrir con un bloque de “mirar-escuchar” (relato libre, agenda del paciente/familia) y después “teclear-mostrar” (resumen y decisiones conjuntas). Esto protege la mirada clínica. Esto estamos usando en el Hospital Blua Sanitas Valdebebas y en otros centros modernos, con pantallas que se giran, se ladean, y tienen un protagonismo “periférico” en la interacción y conversación.
Tiempo realista y circuitos mixtos: ampliar primeras visitas complejas; combinar tele-seguimiento para estabilidad con presencialidad para exploración neurológica, educación o decisiones complejas.
Cuidar al equipo para cuidar mejor: plantillas concisas, soporte de documentación por equipo/IA y espacios de descanso. Donde se ha desplegado documentación en equipo, baja el tiempo informático del médico y sube la capacidad resolutiva.
Conclusión
La tecnología no está reñida con la satisfacción; pero si invade la relación, pierde su razón de ser. Recuperemos el centro: tiempo clínico de calidad, mirada y presencia, apoyados por herramientas que liberan—no sustituyen—y que nos permiten volver a colocar a la persona con epilepsia y a su familia en el eje de la consulta. Ese será el verdadero progreso: aprovechar la potencia de lo digital sin sacrificar lo que hace que la medicina sea medicina.
Para leer más:
Sinsky CA, et al. Allocation of Physician Time in Ambulatory Practice: A Time and Motion Study. Ann Intern Med. 2016;165:753-760. doi:10.7326/M16-0961. PMID:27595430. ACP Journals
Shanafelt TD, et al. Relationship Between Clerical Burden and Characteristics of the Electronic Environment With Physician Burnout and Professional Satisfaction. Mayo Clin Proc. 2016;91(7):836-848. doi:10.1016/j.mayocp.2016.05.007. PMID:27313121. PubMed
Melnick ER, et al. The Association Between Perceived Electronic Health Record Usability and Professional Burnout Among US Physicians. Mayo Clin Proc. 2020;95(3):476-487. doi:10.1016/j.mayocp.2019.09.024. PMID:31735343. PubMed
Arndt BG, et al. Tethered to the EHR: Primary Care Physician Workload Assessment Using EHR Event Log Data and Time-Motion Observations. Ann Fam Med. 2017;15(5):419-426. doi:10.1370/afm.2121. PMID:28893811. PubMed
Holmgren AJ, et al. Changes in Physician Electronic Health Record Use With Telemedicine. JAMA Netw Open. 2023;6(11):e2344713. PMID:37902737 / PMCID:PMC10616769. PMC+1
Obermiller C, et al. Electronic Health Record Use During Paid Time Off Among Primary Care Physicians. JAMA Netw Open. 2025;8(3):e250465. doi:10.1001/jamanetworkopen.2025.0465. JAMA Network