La epilepsia no es una enfermedad de "salud mental", ¿verdad?

Tenemos claro que clasificamos la epilepsia como una enfermedad neurológica, y no psiquiátrica. Pero... las personas con epilepsia sufren problemas de salud mental (muy) relevantes.

1. Introducción

¿La epilepsia es una enfermedad de salud mental? A primera vista, la respuesta parece sencilla: la epilepsia es una enfermedad neurológica, no psiquiátrica. Su diagnóstico se fundamenta en pruebas objetivables, como el electroencefalograma, y, con frecuencia, se identifica una causa estructural (resonancia magnética) o genética (secuenciación).

2. Más allá de la distinción clásica

La división entre lo “neurológico” y lo “psiquiátrico” es un debate histórico. Tradicionalmente:

  • Neurología → cerebro físico, biológico, movimiento, sensibilidad o funciones cognitivas.

  • Psiquiatría → mente, conducta o dimensión psicosocial.

Esta separación dualista, heredada de algunos clásicos como Descartes, genera fricciones en la práctica clínica:

  • Las enfermedades neurológicas (p. ej., epilepsia, Parkinson) presentan con frecuencia graves problemas psicosociales.

  • Las enfermedades psiquiátricas (p. ej., esquizofrenia, trastorno bipolar) muestran cada vez más sustratos biológicos desde la neurociencia y síntomas que clasificaríamos como “neurológicos”, como alteraciones cognitivas o de movimiento.

3. Hacia una visión integradora

En disciplinas que estudian sistemas complejos, una perspectiva holística mejora el cuidado. A pesar de los esfuerzos de neurólogos y psiquiatras en las últimas décadas por superar esta barrera que las distancia, la separación persiste. Muchas personas y familias con enfermedades “neurológicas” y “psiquiátricas” sufren esta separación, y quizás el ejemplo donde la situación es más preocupante es en los trastornos neurológicos funcionales (como las crisis funcionales), el grupo de de enfermedades que se encuentran más en la frontera entre ambas disciplinas. Hablaremos de ello en futuras Conexiones semanales.

4. Salud mental en epilepsia

Sabemos que las crisis epilépticas, la actividad epiléptica y la situación de salud mental están muy relacionadas.

  • Estigma percibido, funcionamiento psicosocial y ánimo influyen más en la calidad de vida a largo plazo de muchos pacientes con epilepsia que el mero control de las crisis.

  • Históricamente, en consulta sólo se preguntaba por número y tipo de crisis, pese a reconocer el mantra de que la epilepsia era “algo más que crisis”.

5. Relación bidireccional crisis–salud mental

  1. Ansiedad anticipatoria y dificultades en regulación emocional pueden desencadenar crisis.

  2. Los problemas de salud mental (ansiedad, depresión) se asocian a la epilepsia refractaria.

  3. La epilepsia refractaria aumenta el riesgo de depresión.

  4. Cuando mejoramos las crisis epilépticas, en muchos casos mejora la parte conductual. No es raro ver que los déficit atencionales o los problemas conductuales en niños con epilepsia mejoren el control de las crisis. Esto puede ocurrir de manera inversa, pero es menos frecuente y probablemente tiene que ver con mecanismos más complejos y epilepsias no controladas de larga duración.

  5. Cuando mejoramos la salud mental, puede mejorar de manera secundaria el control de las crisis.

  6. Los fármacos antiepilépticos pueden generar efectosa adversos de salud mental, que pueden generar más problemas en la calidad de vida que las propias crisis en algunas personas.

  7. Un estudio en Lancet Public Health halló que la epilepsia es la enfermedad “no psiquiátrica” con mayor riesgo de suicidio en medicina. ¿Tiene sentido entonces esta distinción? Una perspectiva integradora podría salvar vidas. Necesitamos más acceso a recursos de salud mental en las unidades de Epilepsia… Recientemente, en una reunión europea que organizamos con la Universidad de Oxford, el Brain Health Innovation Summit, nos reunimos psiquiatras y neurólogos para debatir esto. Se publicará un artículo con las soluciones propuestas próximamente. Lo compartiré por aquí. Esperemos que sirva para -al menos aportar un granito de arena y- comenzar a superar esta torre de Babel.

6. Nuevos modelos de trabajo

Para tratar de superar esta separación, han existido diferentes intentos de cambio de paradigma. Por suerte, cada vez hay más esfuerzos en esta dirección y algo está cambiando. Sin embargo, la tradición es compleja de superar y hay muchas barreras todavía hoy en día, en parte por la falta de profesionales en ambos ámbitos y la separación física entre los equipos de salud mental y neurología en los sistemas sanitarios habituales. Una fórmula que puede ayudar, es unir los diferentes profesionales bajo el mismo departamento. En nuestro equipo, hemos creado un Departamento/Instituto de Neurociencias que integra:

  • Neurólogos

  • Psiquiatras

  • Psicólogos

  • Neuropediatras

  • Neurofisiológicos

  • Fisioterapeutas

  • Neurocirujanos

En nuestras sesiones de casos complejos, todas las voces aportan, independientemente de la carrera universitaria o la especialidad. Esto aporta matices diferentes desde cada perspectiva. ¿Qué otros cambios se os ocurren?

7. Conclusión y preguntas abiertas

Algo está cambiando hacia un enfoque más unificado. En futuras ediciones seguiremos explorando. Por el momento, os dejo estas preguntas para reflexionar.

  • ¿Tiene sentido diferenciar entre “psiquiátrico” y “no psiquiátrico”, “neurológico” y “no neurológico”?

  • ¿Deberíamos hablar de salud cerebral en lugar de salud neurológica o mental?

  • ¿Sería mejor la formación conjunta tipo “neuropsiquiatría”? Algunos neurólogos y psiquiatras nos consideramos neuropsiquiatras de facto… Pero esto no está extendido y es muy variable.

  • ¿Cómo potenciar el trabajo y el entendimiento interdisciplinar cuando trabajamos en silos?

Referencias

  1. Kaur K, et al. Neurology. 2023.

  2. Michaelis R. Epilepsia. 2023.

  3. Mercier F, Dorris L. European Journal of Paediatric Neurology. 2024.

  4. Favril M, et al. Epilepsy and risk of suicide among non-psychiatric diseases. Lancet Public Health. 2023.

  5. Tombini E, et al. Neurological Sciences. 2021.