Láser para la epilepsia: qué es, para quién y qué resultados tiene

El láser es una técnica de cirugía mínimamente invasiva útil para controlar las crisis epilépticas en algunos tipos de epilepsia. Sin embargo, es necesario tener en cuenta en qué casos se puede aplicar, con qué eficacia y seguridad. De las cosas más importantes es que permite resultados positivos con poco tiempo de ingreso y recuperación rápida... a las 48h de la cirugía el paciente está en casa. Hablamos en detalle.

¿Por qué hablo de esto hoy?

El 25 de septiembre compartí en el Congreso Nacional de Epilepsia de la Asociación D’Genes (Molina de Segura, Murcia) una charla sobre ablación láser (LITT) como opción para algunas epilepsias farmacorresistentes.

¿Qué es exactamente la ablación láser (LITT)?

Es una técnica mínimamente invasiva: introducimos una fibra láser fina a través de un pequeño orificio y, guiados por resonancia magnética en tiempo real, calentamos de forma controlada el tejido que genera las crisis. El objetivo es ablacionar (desactivar) ese foco de manera precisa, reduciendo el daño a áreas sanas.

¿Para quién puede ser útil?

Suele considerarse en epilepsias focales bien localizadas, sobre todo en: epilepsia del lóbulo temporal mesial, hamartomas hipotalámicos, displasias corticales focales u otras lesiones pequeñas y profundas (p. ej., cavernomas o heterotopias profundos). Si la epilepsia es generalizada o multilobar, solemos valorar neuromodulación; si la lesión es grande y superficial, a veces la cirugía resectiva abierta sigue siendo la opción más directa.

¿Y los resultados? ¿“Cura” la epilepsia?

Como siempre, es necesario individualizar y depende del caso. En epilepsia temporal mesial, la resección abierta puede lograr cifras de libertad de crisis superiores en algunas series (≈65–75%), pero a costa de mayor invasividad; la LITT ofrece una alternativa menos agresiva con buena preservación cognitiva (menos riesgos de pérdida de memoria con la cirugía) en series recientes. La elección es individual, y siempre valoraremos y explicaremos el equilibrio entre eficacia y riesgos para tu situación concreta.

Seguridad, ingreso y recuperación

Aquí la LITT suele brillar: 1–2 días de estancia, movilización temprana y vuelta rápida a la rutina. Las complicaciones graves son infrecuentes; por ejemplo, la hemorragia es rara (<0,5%) y podemos ver a veces un déficit campimétrico superior (5–7%) en casos temporales, que también valoramos y explicamos antes de decidir.

¿Cómo decidimos entre láser y otras opciones?

Nunca es una decisión en solitario. Un comité multidisciplinar (neurología, neurocirugía, neuropsicología, radiología, anestesia, enfermería) revisa tipo de epilepsia, localización del foco, proximidad a zonas elocuentes (zonas importantes del cerebro, como la del lenguaje o del movimiento), comorbilidades y tus preferencias. A veces combinamos técnicas (p. ej., SEEG para delimitar el foco y luego termocoagulación o LITT).

Un caso que ilustra por qué reevaluar

Adolescente con crisis de “desconexión” y movimientos orales; primer EEG y RM normales. Por episodios repetidos iguales se diagnostica epilepsia focal. Tras un primer fármaco, la probabilidad de controlar la epilepsia es de un 50%. Con un segundo o tercer fármacos se llega a un 60-65%. Aquí insistimos en una reevaluación: vídeo-EEG, RM de 3T, y descartar causas genéticas, autoinmunes o incluso crisis funcionales (que se tratan sin fármacos). Diagnóstico preciso primero; tratamiento después.

¿Dónde se hace en España y qué ofrecemos nosotros?

La LITT está disponible en algunos centros de referencia, como por ejemplo el Hospital Sant Joan de Deu o el Mar de Barcelona, o La Fe de Valencia. En Madrid, nuestro equipo ha puesto también esta técnica a punto para niños y adultos en el Hospital Blua Sanitas Valdebebas.

Preguntas rápidas habituales:

  • ¿Se puede repetir o combinar? Sí, según el caso y la respuesta.

  • ¿Si estoy bien con fármacos, me lo planteo? No solemos indicar LITT si las crisis están controladas; valoramos riesgo/beneficio contigo. Sin embargo, en casos de pacientes niños o jóvenes y lesiones que son sencillas de tratar con láser, se puede valorar su realización teniendo en cuenta que es curativa en muchos casos y estamos evitando años de tomar medicamentos para la epilepsia.

  • ¿Por qué no está en todas partes ya? La brecha de implementación existe: integrar nuevas evidencias en la práctica puede tardar años, especialmente cuando son técnicas y tecnologías complejas como esta. Pasa algo similar con la estimulación cerebral profunda, que se conoce desde hace años en epilepsia, y actualmente la hacemos pocos centros en España. Hablaremos en otra newsletter sobre ella.

Acceso al vídeo completo de la presentación para quien pueda interesar: https://m.youtube.com/watch?v=gx1NZAxQ95Y