¿Puede la epilepsia tener un lado positivo?

¿Por qué la epilepsia y sus genes se han mantenido en la evolución, tanto en nuestra especie como en otras especies de mamíferos?

¿Puede la epilepsia tener un lado positivo?

A primera vista, esta pregunta puede resultar chocante. La epilepsia es una enfermedad, o un grupo de enfermedades, que afecta a más del 1 % de la población, con un impacto significativo en la calidad de vida de las personas y sus familias.

En Conexiones, tratamos de “pensar fuera de la caja”, compartiendo perspectivas diferentes. Desde luego, no hay nada bueno en sufrir epilepsia. Sin embargo…

¿Y si las crisis epilépticas, además de sus riesgos, activaran mecanismos internos de reparación, aprendizaje y protección?

¿Y si esos mecanismos han hecho que la epilepsia se haya mantenido evolutivamente a pesar de sus efectos negativos?

Un artículo reciente, “The upside of epilepsy: Theories of an evolutionary paradox”, plantea este reto. Sus autores se preguntan por qué un trastorno que suele aparecer antes de los años reproductivos en muchos casos, y disminuye la tasa de natalidad, sigue tan presente a lo largo de nuestra evolución.

Proponen tres hipótesis interesantes:

1. Neuroplasticidad reforzada.
Las crisis y la actividad epiléptica podrían favorecer procesos de reorganización cerebral —creación y fortalecimiento de nuevas conexiones— que ayudan al aprendizaje o a la recuperación de funciones tras lesiones o cirugías.

Esta hipótesis tiene sentido cuando pensamos que las mecanismos o circuitos relacionados con epilepsia están localizados en zonas relevantes para el aprendizaje y la neuroplasticidad, como el hipocampo o la conectividad tálamo-cortical.

2. Analgesia y “reset” afectivo.
Tras una crisis epiléptica, se liberan sustancias similares a los opioides que no solo ayudan a detener los episodios, sino que elevan el umbral del dolor y pueden mejorar el estado de ánimo de forma temporal. De hecho, la terapia electroconvulsiva (TEC), que consiste en generar de manera controlada una crisis epiléptica, es un tratamiento utilizado en personas con depresión grave que no responde a otros tratamientos. Muchas personas describen esa sensación posterior como un “botón de reinicio” para la mente.

3. Inmunidad innata activa.
Los mecanismos inflamatorios y de defensa contra patógenos, crónicamente estimulados por las crisis epilépticas, podrían neutralizar más rápido virus emergentes. Durante la pandemia de COVID-19, algunos estudios observaron que en ciertos entornos controlados, las personas con epilepsia mostraron menos complicaciones graves. Este punto me parece el menos probable y con menos datos que lo apoyen por estudios publicados. Sin embargo, lo comparto también porque sabemos la conexión entre inmunidad y epilepsia es muy relevante en varios aspectos.

No se trata de decir si la epilepsia es buena o es mala. Desde luego, no tiene nada de buena para las personas que la sufren o sus familias. Pero tiene sentido que los mecanismos biológicos que la acompañan en el cerebro hayan tenido algún beneficio, y que esto la haya mantenido a través de la evolución.

Que la hiperexcitabilidad neuronal, o la hipersincronía que observamos en epilepsia, puedan facilitar también el aprendizaje, la neuroplasticidad, o ciertos procesos cognitivos, tiene todo el sentido. De hecho, siempre digo que sabemos que la epilepsia aparece con mayor frecuencia en aquellos cerebros que están en cambio, especialmente en el neurodesarrollo (en niños), o en la neurodegeneración (en edades avanzadas).

En esta newsletter, seguiremos tratando de lanzar nuevas hipótesis y ver los problemas complejos, como la epilepsia, desde una perspectiva más amplia, entendiendo cuales son las razones para que apareciera o para que siga ocurriendo. Espero que estos conceptos pueda ayudarnos en el futuro a entender mejor sus causas y también al diseño de nuevos tratamientos. ¿Qué os parece a vosotr@s?

Bibliografía

Ailion A, Helmstaedter C, Vezzani A, Koepp MJ. The upside of epilepsy: Theories of an evolutionary paradox. Epilepsia Open. 2025;00:1–12.

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